viernes, 18 de mayo de 2012

180 años antes de la llegada de Jaime I, Valencia habla valenciano y "Cataluña", provenzal-francés




Cataluña aún no existía, pero sus condados en el año1030  eran franceses. Lo fueron desde el 801 en que Carlomagno los conquistó, hasta 1258 en que el Rey de Francia se los cambió a Jaime I por territorios aragoneses en el sur de Francia.

PRUEBA Nº 30 CONTRA LA MENTIRA DE QUE EL VALENCIANO PROVIENE DEL CATALÁN. 180 AÑOS ANTES DE LA LLEGADA DE JAIME I, EN EL REINO DE VALENCIA SE HABLABA VALENCIANO Y EN CATALUÑA (FRANCIA) SE HABLABA PROVENZAL-FRANCÉS.

¿Cuántas veces hemos oído decir que los valencianos hablamos catalán porque en 1238, cuando Jaime I conquistó el Reino moro de Valencia nos trajo el catalán a través de sus huestes catalanas que colonizaron nuestro territorio?


En la prueba anterior hemos estudiado al gran medievalista, el filólogo y catedrático de Historia de Zaragoza, D. Antonio Ubieto Arteta (http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Ubieto_Arteta). La transcripción de la entrevista publicada y documentada no ha caído muy bien en algún lector catalanista que se ha aventurado a decirme que no tengo ni idea cuando, precisamente en la prueba 29, prácticamente lo que hago es transcribir la totalidad del pensamiento técnico del medievalista.

Uno de los datos que nos aporta Ubieto Arteta y que luego fue estudiado y desarrollado por él mismo y por el Profesor y Catedrático D. Leopoldo Peñarroja, es un documento fechado en el siglo XI, concretamente en el año 1060, y que es una carta dirigida por una residente árabe de Denia a la Condesa de Barcelona Dña. Almudís de la Marca.


        
   Los dos más afamados medievalistas hispanos contemporáneos, el gallego Díaz y Díaz (1925-2008) y el aragonés Ubieto Arteta (1923-1990).

El documento se lo proporciona a Ubieto, nada más ni nada menos que el más afamado latinista español, el filólogo Manuel Cecilio Díaz y Díaz (http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_D%C3%ADaz_y_D%C3%ADazy está escrito en romance valenciano que no es otra cosa que el latín vulgar con las aportaciones árabes de350 años de dominación musulmana, en esa época.  El latinista le comunica a Ubieto que el autor, pese a que el documento está escrito  en latín arromanzado, es una musulmana afincada en la localidad de Denia. Faltaban, pues, 180 años para la conquista cristiana de Jaime I.

¿Por qué le escribe en romance valenciano una mora de Denia a la Condesa de Barcelona? Pués por la sencilla razón de que en los Condados de la Marca Hispánica carolingia no se hablaba musulmán ya que la ocupación árabe fue tan efímera (no como la valenciana que duró 500 años), allí poco o nada pudo aportar al viejo latín que, en su rompimiento, dio lugar a la lengua romance provenzal o lemosina.

Hemos comentado en pruebas anteriores que la lengua valenciana era patrimonio especialmente mimado por la mozarabía, cristianos que mantenían su religión, cultura y lengua valenciana bajo el dominio musulmán. Pero no sólo lo era de los mozárabes, sino que la mayoría de los literatos y sociedad mora, y no sólo para sus relaciones con los cristianos del reino, sino para su propia literatura utilizaban la lengua valenciana o “romanç valencià”.

El conocimiento del valenciano por esta vecina árabe de Denia hizo que le escribiera en lengua valenciana y no en árabe la carta a la Condesa de Barcelona que hablaba otro romance, el provenzal, que era la lengua de los condados de la Marca Hispánica bajo dominio francés. Si algún avispado catalanista me dice ahora que es que son o eran  la misma lengua, habrá que decirle que en lo que se parecían era en su raíz latina pero que después de 350 años de influencia francesa o provenzal en la zona “catalana” y de 350 años de influencia mora en el Reino de Valencia, ambos romances distaban sustancialmente uno de otro.  Pero, aun aceptando –que no lo acepto- la asimilación en términos puramente dialécticos habrá que recordarles a los “eruditos” del nacionalismo pancatalanista que todavía faltaban 180 años para que los “catalanes” supuestamente nos colonizaran y nos trajeran el catalán. Cosa que, está claro, no ocurrió.



La "Cataluña" de Carlomagno fue francesa hasta el Tratado de Corbeil en 1258 . En este, el rey francés, Luis IX, permutó los condados franco-catalanes (la Marca Hispánica), hoy Cataluña,  al Rey de Aragón, Jaime I, a cambio de sus posesiones en el sur de Francia.

He dedicado unos días a estudiar a la Condesa de Barcelona, Dña. Almudís de la Marca (Hispánica) y la verdad es que la mujer debió de ser muy bella, debió tener una vida especialmente escabrosa en la  todavía no-Cataluña, compuesta por condados fronterizos y defensivos del Reino carolingio-francés.


La pobre mujer, que murió asesinada por su hijastro en el año 1071, era descendiente directa de Carlomagno y tuvo una vida matrimonial y filia muy vinculada a la Francia de la época. Su primer matrimonio fue con 1038 con el francés, Hugo V de Lusignan, y su primer hijo con este fue Hugo VI de Lusignan, pero  el matrimonio fue anulado por consanguinidad.

Posteriormente, la receptora de la carta en valenciano, Dña. Almudís, se vuelve a casar en 1040 con el conde Ponce III de Tolosa, naciendo cuatro hijos: Guillermo, Raimundo, Hugo, y una hija, Almudís, también, casada en 1066 con el conde  francés, Pedro I de Melgueil.

Este segundo matrimonio de nuestra interfecta, Dña. Almudís de La Marca, duró diez años, hasta que el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer la secuestró y se casó con ella en el año 1052. Con su raptor tuvo cuatro hijos: Ramón Berenguer , llamado "Cabeza de Estopa", Berenguer Ramón, hermano gemelo del anterior, casada con el conde Guigues II de Albon, y Sancha, casada con el conde francés, Guillermo Ramón I de Cerdaña.

Esta alianza matrimonial vinculaba a los condes “catalanes” de la Marca Hispánica todavía más si cabe con los descendientes de la nobleza francesa transpirenaica, aportando derechos sobre el Languedoc  francés y sobre los condados de Poitiers y la Septimania francesa donde se hablaba el provenzal que era la lengua de uso común no solo en esta parte francesa sino en los condados “catalanes” bajo soberanía francesa y cuyos nobles estaban emparentados familiarmente.

Los matrimonios de la nobleza franca de los condados fronterizos de la Marca Hispánica (hoy Cataluña) con nobles francos  de los depratamentos franceses transpirenáicos hizo que los territorios, costumbres y lengua de lo que hoy conocemos como "Cataluña" estaban marcados por al impronta francesa, su derecho y soberanía y, como no,  la lengua provenzal o lemosina hablada en ambos lados del Pirineo.





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