
¿Qué es la prescripción? Pues sencillamente que si la administración de Hacienda o la Justicia dejan pasar 5 años desde el año en que se debió pagar sin que se proceda contra el autor del delito, este prescribe o, lo que es lo mismo, caduca y el autor se sale de rositas. Y esto es lo que le ha pasado a Fabra. La deuda era de 1999 y por el Juzgado de Nules han pasado hasta 9 jueces que han tenido paralizado el asunto. ¿Por qué? Creo que se la respuesta. Por un motivo parecido al de que le toque tantas veces el Gordo a Fabra.
Lo que me parece increíble es que después de tanta y tanta suerte por todos los sitios, Carlos Fabra ahora se jacte de su “inocencia”. Cuando se demuestra que uno cometió un delito 1.999 y por el paso del tiempo no se le puede juzgar, no es inocente. Probablemente no sea culpable de un delito pero, cuanto menos, sí de una inmoralidad.
Pero claro, en este país de contrastes la “suerte” es sólo patrimonio de los políticos.
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