jueves, 2 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN

Mientras SER POLITICO no sea una agravante de la responsabilidad penal y los que metan la mano no paguen EL DOBLE que un ciudadano normal que delinque, NO HAY NADA QUE HACER. Un político no puede tener privilegios penales, aforamientos, indultos o conmutaciones de las penas por el hecho de ser político. Precisamente ha de ser lo contrario. Si la política se basa en la confianza, la corrupción política ha de tener MAYOR PENA por quebrantarla.

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