miércoles, 26 de enero de 2011

HIMNOS Y BANDERAS PARA LA BATALLA.


Formo a la tripulación en la cubierta de mis naves ceñidas y abarloadas para escuchar mis órdenes que no son otras que la voluntad de Atenea. Pero esta vez las recibo con el júbilo y albricias de saber que es misión necesaria, justa y, seguro, heroica pues no se bate uno todos los días con gigantes, como los Lestrígones, de grandes dimensiones y mayor maldad.

Los hombres y mujeres de mi ejército comparten mi regocijo y no disimulan sus afán de entrar en combate y devolver, en justa reciprocidad, la visitas devastadoras de estos antropófagos y devoradores de la belleza, la riqueza y la cultura nuestro bello Reyno que, fiel a la tierra media, está dispuesta a liberarla en esta expedición a la nueva Troya donde hoy gobierna la tiranía de Gran Orco apoyado por los Lestrígones de la antigua Marca y los Cíclopes de la isla de Grascuña.

Todos, incluso los niños, están llamados a este combate que será la primera batalla de la Gran Guerra de Liberación. Y cada cual pertrechado con sus mejores armas, la ilusión, el patriotismo, la voluntad….la verdad, y, sabiéndose protagonistas de esta misión redentora, me piden un estandarte y himno bajo el que luchar.

Y es cierto. No puede haber ejército ni contienda sin banderas y canciones. Pero las nuestra no ha de ser señal cualquiera. Ha de ser el símbolo, no sólo de esa redención, sino de nuestro compromiso con la historia, con nuestro pasado y con el mañana de nuestros hijos, y donde lo esencial se funde con lo racional, siempre guiados por el imperio de la justicia y de la ley de nuestros padres y la de los padres de nuestros padres, y de la tradición.

Mando a las mujeres tejer en gualda y grana -de la sangre y del oro que laurea su valor- la enseña que nos guiará en cuantos combates se nos presenten u ordene nuestra diosa y capitana, Atenea.

Y empiezo a silbar, al redoble de mis tambores que tocan arrebato, un himno nuevo para que todos, en sagrada comunión, lo entonemos mientras atacamos y vencemos, sin miedo a morir, a nuestros enemigos que no son otros que los de la sagrada tierra media.

Primera Chrónica apócrifa de la conquista de la nueva Troya en el año MMIX de la Era de Nuestro Señor. (y IV)

Os dejo los enlaces de mis anteriores relatos (I, II y III) que tengo colgados en mi perfil de FACE):

I.- VOLVEMOS A TROYA http://www.facebook.com/note.php?note_id=472949109460

0 comentarios:

Publicar un comentario