lunes, 25 de abril de 2011

HUI ES 25 D´ABRIL

HUI ES 25 D´ABRIL, aniversari de la Batalla d´Almansa. He fet un resum dels antecedens i fets que propiciaren esta transcendental batalla per al Regne de Valencia i la seua foralitat, drets i costums. 304 anys despres, els valencians seguim dividits entre els que miren cap a ponent i els que miren cap a Catalunya. Una pena. Aixina mos va.

HOY ES 25 DE ABRIL, ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE ALMANSA.
de Juan García Sentandreu, el Lunes, 25 de abril de 2011 a las 20:17.


I.- CONTEXTO HISTÓRICO DE LA BATALLA DE ALMANSA: LA GUERRA DE LA SUCESIÓN ESPAÑOLA.

El último rey de España de la casa de Habsburgo, Carlos II el Hechizado murió en 1700 sin descendencia. Su sucesión se la disputaron Luis XIV de Francia y el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Leopoldo I de Habsburgo ya que los dos estaban casados con infantas españolas, hijas de Felipe IV de España.

Luis XIV de Francia, casado con Maria Teresa de Austria, infanta de España y hermana mayor de Calos II de España, el Hechizado, reclamaba el trono para su hijo Luis de Francia, el Gran Delfín.

La otra alternativa, el emperador Leopoldo I, primo hermano de Carlos II, hubiese supuesto la resurrección de un imperio semejante al de Carlos I de España del siglo XVI al unir el Sacro Imperio Romano Germánico con el vasto Imperio español.

Las coronas inglesa y holandesa veían con recelo la unión de los reinos de España y Francia con la candidatura del Gran Delfín. La corona francesa hacía lo propio con la candidatura de Leopoldo I, aunque tanto Leopoldo como Luis XIV estaban dispuestos a transferir sus pretensiones al trono a miembros más jóvenes de su familia (Luis al hijo más joven del Delfín, Felipe d´Anjou (Felipe V), y Leopoldo a su hijo menor, el Archiduque Carlos) por el que se decantarían, finalmente, Inglaterra y Holanda.

Carlos II de España, el hechizado, testó a favor de su sobrino nieto Felipe d´Anjou (Felipe V), nieto de Luis XIV y de su hermana Maria Teresa de Austria, si bien estableciendo una cláusula por la que Felipe tenía que renunciar a la sucesión de Francia, con el fin de conservar la unidad de los territorios del Imperio español.

Luis XIV de Francia: “Nuestro pensamiento se aplicará cada día a restablecer, por una paz inviolable, la monarquía de España al más alto grado de gloria que haya alcanzado jamás. Aceptamos en favor de nuestro nieto el duque d'Anjou (Felipe V) el testamento del difunto rey católico”.

La prepotencia y ambición de Luis XIV, antes de la coronación de Felipe V en febrero de 1701, precipitó los acontecimientos al anunciar que su nieto no renunciaría a la Corona de Francia como así lo había exigido el Rey Carlos II en su testamento. Ello, unido a que Francia empezó a ocupar los Países Bajos españoles, propició la llamada Segunda Gran Alianza formada por Austria, Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y Dinamarca que declararon la guerra a Francia y España en mayo de 1702. Portugal y Saboya se unieron a la alianza en mayo de 1703.

La guerra se inició al principio en las fronteras de Francia con estos países, y posteriormente en la propia España, donde se convirtió en una guerra europea en el interior de España sumada a una auténtica guerra civil, básicamente entre la Corona de Aragón (partidaria del Archiduque, el cual había ofrecido garantías de mantener el sistema foral, similar al de las imperiales Austria e Inglaterra) y Castilla (que había aceptado a Felipe V, cuya mentalidad era la del estado centralista de monarquía absoluta comparable al modelo de la Francia de la época).

Terminada la guerra y con la victoria borbónica de Felipe V como primer rey de esta dinastía en España, este mantuvo los fueros del Reino de Navarra y de las Provincias Vascongadas en agradecimiento por su apoyo en el conflicto. Por el contrario, a los territorios españoles que no lo apoyaron, como fue el Reino de Valencia, se les abolieron sus fueros mediante el Decreto de Nueva Planta que unificó el estado en la monarquía absoluta.


II.- LA BATALLA DE ALMANSA Y LA PÉRDIDA DE LOS FUEROS VALENCIANOS.
El 25 de abril de 1707 el ejército de las potencias que habían firmado la segundas Gran Alianza (Inglaterra, Holanda) junto con Portugal se enfrentaron a las tropas borbónicas en la localidad de Almansa. La victoria borbónica en la batalla de Almansa, aun cuando no fue decisiva para el final de la guerra, si lo fue para el Reino de Valencia. El ejército aliado se retiró y las fuerzas borbónicas avanzaron tomando Valencia, Alcoy, Denia y Játiva que fue incendiada el 20 de Junio de 1707.

Las consecuencias políticas de esta batalla fueron importantes. Animado por su abuelo Luis XIV y escarmentado por los resultados de su política de compromiso previa, Felipe V encargó a un trío de consejeros los primeros pasos para el establecimiento de una reforma unificadora de la Corona española. Se abolieron los fueros de Valencia y Aragón, y esto se efectuó mediante los Decretos de Nueva Planta.

Felipe V de España: “He juzgado conveniente abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia”.

La paz definitiva llegaría con la renuncia de Felipe V al trono de Francia, renuncia que Luis XIV se negaba a exigir a su nieto. De esta manera, las coronas de España y Francia quedarían divididas y no constituirían la potencia que tanto temían los países aliados.

Felipe V, de España: “Tiempo hace que estoy resuelto y nada hay en el mundo que pueda hacerme variar. Ya que Dios ciñó mis sienes con la Corona de España, la conservaré y la defenderé mientras me quede en las venas una gota de sangre; es un deber que me imponen mi conciencia, mi honor y el amor que a mis súbditos profeso”.

Felipe V exigió a su abuelo, Luis XIV, la destitución de su embajador en España y también rompió con el Papado que había reconocido de nuevo al Archiduque Carlos de Austria, clausurando el Tribunal de la Rota y expulsando al nuncio en Madrid.


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