domingo, 8 de enero de 2012

Bankia, agua de borrajas

Con parecido titular, hace algo menos de un año publicaba en estas páginas un artículo prospectivo sobre la fusión por absorción de Bancaja con Cajamadrid que acabaría en manos del BBVA para certificar con ello no sólo la pérdida del tan cacareado “poder valenciano” sino el paso a manos privadas de la banca pública valenciana.(* http://www.levante-emv.com/opinion/2011/03/03/quedado-agua-borrajas/787271.html)
En el transcurso de este año, la Caja de Ahorros del Mediterráneo ha acabado en manos del catalán Banco de Sabadell, el Banco de Valencia nacionalizado y ahora se abre el proceso de adjudicación de Bankia a la banca privada cuando apenas ha pasado un año de su fusión.
Hoy, bajo el titular de “las horas de las fusiones” el periódico EL MUNDO publica que “la Caixa, Santander y BBVA se preparan para culminar la reestructuración bancaria con absorciones de calado, bajo la tutela de Rajoy” y resalta que la incógnita es: ¿quién se quedará con Bankia? (*http://elmundo.orbyt.es/2012/01/08/orbyt_en_elmundo/1325978651.html)
No sé si acertaré al 100% en mis temores pero, de momento, BANKIA  es ya un producto madrileño controlado por Rato y Rajoy sin ningún tipo de cortapisa y, sin duda, serán ellos los que definitivamente resuelvan el destino de la que fue la gran caja valenciana, núcleo del “poder valenciano” controlado por la Generalitat, la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante, hoy ya disuelta entre las aguas de borrajas de la Bankia madrileña.
Lo bien cierto es que hoy, fruto de los excesos y la mala gestión política, la Generalidad Valenciana está quebrada y sin entidades financieras a las que recurrir para cumplir sus compromisos. Con una deuda real que supera los 50 mil millones de euros, Fabra ya no cuenta con otro aval financiero que Rajoy, al que ya advirtió en su momento de nuestro expolio e insolvencia institucional. A partir de ahora, todo lo que tengamos o dejemos de tener a nivel político sólo será fruto de la mendicidad y pérdida de autonomía a la que nos ha condenado nuestra clase política valenciana.

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