martes, 20 de marzo de 2012

La estatua de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia


¿De quién es esa estatua que se cuela en pleno centro de Valencia?
 Estos días, todos los que acudíamos a la Plaza del Ayuntamiento de Valencia podíamos observar como nuestras miradas hacia la falla o el humo y sus colores de la “mascletà” estaban cortados por el relieve de una estatua en homenaje a un personaje histórico bastante desconocido para la mayoría de los valencianos. En mi último libro “El Palau Real de Valencia” le dedico una reseña a uno de los acontecimientos más relevantes de la historia foral del Reino de Valencia. Su protagonista, nuestro personaje: Francesc de Vinatea.

A la muerte del Jaime II en 1327 comenzó a reinar su hijo Alfonso IV de Aragón y II de Valencia y conde de Barcelona, el Benigno.  Este monarca, bisnieto de Jaime I, residió habitualmente en el Palacio Real de Valencia ubicado en los Jardines del Real o Viveros, y allí fue el escenario donde se desarrolló acto heroico de Francesc de Vinatea que le ha merecido el monumento que preside la plaza del Ayuntamiento de Valencia.

El Rey Alfonso II de Valencia, quedó viudo en 1329 de su primera esposa, Teresa de Entenza, que antes de morir le había proporcionado varios hijos, entre ellos, el infante Pedro, que tras la muerte de Alfonso comenzó a reinar en Aragón y Valencia con el nombre de Pedro IV el Ceremonioso.   Así las cosas, el rey Alfonso contrae matrimonio con Leonor de Castilla (http://es.wikipedia.org/wiki/Leonor_de_Castilla_y_Portugal), hermana del rey Alfonso XI el 5 de febrero de 1329.

Leonor de Castilla se propuso dotar a su hijo Fernando de una serie ciudades y villas pertenecientes al Reino de Valencia. Estas donaciones suponían un doble conflicto, perjudicando, por una parte, al heredero y primogénito de la Corona nacido en el primer matrimonio, el infante Pedro (el futuro rey Pedro el Ceremonioso) y, por otra parte, se desintegraba el Reino de Valencia, quebrantando la voluntad política de Jaime I el Conquistador cuando hizo suyas estas tierras y confirmando los territorios y límites del Reino de Valencia con legislación propia (Furs) en el seno de la Corona de Aragón.

La nueva reina Leonor persuadió a su esposo para que consintiese en hacer importantes donaciones territoriales a los hijos nacidos de ambos, los infantes Fernando y Juan, quienes no llegarían a ocupar el trono de Aragón debido a los otros hijos del rey. El rey concedió a su hijo Fernando el marquesado de Tortosa, Albarracín, Orihuela, Callosa, Guardamar, Alicante, Monforte, Elda, La Mola, Novelda y Aspe, además de las ciudades de Játiva, Alcira, Sagunto, Morella, Burriana y Castellón.

Su otro hijo, el infante Juan, también recibió varios señoríos. Estas donaciones por parte de Alfonso IV menguaron el patrimonio territorial de la Corona y perjudicaron sobre todo al infante primogénito Pedro, heredero de Alfonso IV y nacido de su primer matrimonio. A causa de ello la nobleza se dividió en dos bandos. Uno de los dos bandos se mostró partidario de la reina Leonor y de sus dos hijos, y el otro, defendió las prerrogativas del infante Pedro y sus hermanos.

En 1333 los jurados y prohombres de las villas afectadas se desplazaron a la ciudad de Valencia, constituyéndose en “Consell” para exponer su voluntad al rey aprovechando que éste se encontraba en la capital el Reino. Mientras estaban reunidos els jurats, la gente se movilizó, amenazando con la toma del Palacio Real y solicitando la revocación de las donaciones concedidas que dividían el reino en contra de la unidad territorial proclamada en la legislación foral valenciana otorgada por Jaime I.

Francesc de Vinatea, jurat de Valencia, se erigió en portavoz de las reivindicaciones populares y su discurso ante el Rey Alfonso II de Valencia fue crucial para la historia del Reino y que tenía como misión que el rey revocara las donaciones que contravenían la unidad del Reino de Valencia. La intervención de Vinatea aparece recogida así en la Crónica de Pedro el Ceremonioso:

-“yo me aventuraré a plantear la cuestión ante el Rey –dijo Vinatea- y no rogaré por mi vida y si me mata el Rey, moriré por lealtad, por lo que si yo me aventuro, vosotros, los demás jurados, bien podéis acompañarme”.

Y, ya ante el Rey, pronunció el siguiente discurso:
- “me maravillo del señor Rey y de todo su Consejo, de las donaciones que ha consentido, cuando no podía separar dichas villas del Reino de Valencia, si lo hacía Valencia no sería nada; pero ellos no consentirían dichas donaciones, las contradirían y que se maravillaba de él y de su Consejo y los llamaba traidores. No cambiaremos de opinión, aunque me separe la cabeza del cuello, o nos mate a todos, y os prometo señor que si nos morimos no escapará alguno de estos que son aquí, todos morirán a espada y vos señor y la reina y el Infante Don Fernando”.

Tras esto, el rey increpó a la reina: -¿Estas palabras queríais oír?";

Y la reina replicó: "señor, esto no lo consentiría el Rey Alfonso de Castilla, nuestro hermano, porque él los degollaría a todos";

Finalmente, el rey Alfonso sentenció: “Reina, reina, nuestro pueblo es libre, y no está sojuzgado como el pueblo de Castilla, porque ellos me tienen a mí como a Señor y nosotros a ellos como buenos vasallos y compañeros.”. El rey revocó la partición y el reino de Valencia se mantuvo unido cumpliendo el mandato del Furs de Valencia.

En honor a su valor y defensa del reino, Valencia eleva su estatua en el corazón de su Cap i Casal.

1 comentarios:

Por desgracia la mayoría de los valencianos desconocen quien era Francesc de Vinatea, si levantara la cabeza y viera en que se ha convertido el Reino de Valencia que pena le daria.

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