jueves, 5 de abril de 2012

JUEVES SANTO Y EL CÁLIZ DE LA ÚLTIMA CENA.


He encontrado un reportaje estupendo sobre la autenticidad del Santo Cáliz de Valencia. De el os hablaba en mi artículo cuyo enlace os  dejo http://jgsentandreu.blogspot.com.es/2012/03/blog-post.html y en el que relataba cómo y cuando llegó la copa de Jesucristo al Palacio Real de Valencia, primero, y a la Catedral, después.  

Fue el Diácono del Papa, San Lorenzo, quien lo envió a Hispania, concretamente a Huesca donde había nacido, con un legionario romano para que lo escondiera, salvándolo así del expolió. En Huesca se conservó hasta la llegada de la invasión musulmana en el año 713 en que es llevado por el obispo Ancisclo a San Juan de la Peña, monasterio de las proximidades de Jaca, en pleno Pirineo. Y allí, protegido por sus monjes, permanecerá mientras se inicia y se fortalece la Reconquista cristiana del Reino de Aragón. En el año 1399 es solicitado y obtenido por el Rey Martín I el Humano, llevándolo al palacio de la Aljafería en Zaragoza. A la muerte de este monarca en 1410 y según consta en el inventario de bienes realizado en septiembre de este año, se encontraba en su palacio de Barcelona, de donde es traído a Valencia por el Rey Alfonso V el Magnánimo que lo deposita en la Capilla del Palacio del Real ubicado en los Jardines del mismo nombre y situado junto al río Turia, donde permaneció algún tiempo. Fallecido entonces mosén Antonio Sanz, capellán mayor de la capilla del Palacio Real de Valencia, el Infante don Juan, como lugarteniente de su mencionado hermano don Alfonso, dispuso, en 1424, que las reliquias y otras joyas guardadas en el Palacio del Real, pasaran, para mayor seguridad, a la sacristía de la Catedral. Con este fin se extendió en 18 de marzo de 1437 el correspondiente documento, autorizado por dignatarios y funcionarios, donde se describía "el Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena".

Un estudio revela que el Santo Cáliz llegó a la Catedral de Valencia en el siglo XV como pago de las deudas que Alfonso V 'El Magnánimo' había contraído con la jerarquía eclesiástica. Ante la imposibilidad del monarca de devolver al cabildo de la Seo los 137.430 sueldos que éste le había prestado para sus campañas militares, el 18 de marzo de 1437 le entregó todas las reliquias que había puesto como aval, entre ellas, el Santo Cáliz. Así lo descubre el canónigo archivero bibliotecario de la Catedral, Vicente Pons Alós, quien desmiente que el Santo Grial fuera un "regalo", como tradicionalmente se pensaba, y asegura que Alfonso V lo tuvo que entregar junto a todo su tesoro en reliquias, después de cinco años en los que le fue imposible devolver el dinero que le prestó el cabildo catedralicio.

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