sábado, 22 de septiembre de 2012

VOLVER A EMPEZAR (o café para todos)


Las circunstancias políticas de Europa y las propias de España y cada una de sus comunidades autónomas ha suscitado un intenso debate sobre el qué hacer con nuestro mapa regional, sus administraciones y su financiación.

Cuando se publicó el discurso fundacional de Coalició Valenciana en Febrero de 2004, esto es, hace 8 años, apostábamos por un foralismo constitucional perfectamente encardinado en el estado actual  como instrumento participativo y, a la vez, como elemento orgánico de la nación española. Esto no tenía ni tiene secreto alguno: responde a la tradición histórica, jurídica y política del Reino de Valencia, hoy Comunidad Valenciana. Nuestro planteamiento, pues,  perfectamente enraizado en nuestra historia y legalidad constitucional y autonómica,  era, además, el contrapunto a la España asimétrica de los privilegios, los chantajes y las deslealtades de los mal llamados “nacionalismos históricos” donde el  “café para todos” se había convertido en la borrachera de reyezuelos y cortesanos autonómicos, y siempre por cuenta de la casa. Valencia con Coalicio Valenciana exige lo suyo, lo que nos pertenece a nivel económico y cultural, lucha contra esa asimetría insolidaria y, a la vez, se defiende de los proyectos neonacionalistas que pretenden incluir a Valencia en una nación que no es la nuestra.

El foralismo constitucional valencianista era y es, pues, una propuesta dinámica hacia un estado autonómico sentado sobre los pilares de la igualdad, la lealtad y la solidaridad. Pero las cosas han cambiado y apuntan hacia la ruptura constitucional.

Así pués, creo que se hace necesario, simplemente volver a empezar con el fin de superar los errores estructurales y constituyentes que han dado lugar al actual caos autonómico, al enfrentamiento interterritorial y a la quiebra autonómica y nacional.

Para ello es necesario, so pena de volver a la miopía y vicios partidistas, superar colores y condiciones, privilegios y soberbias nacionalistas y arrinconar cualquier interés de familia y casta política con el fin de racionalizar el estado en su dimensión nacional y autonómica y con ello hacer que el servicio a la ciudadanía esté sometido a un criterio de sostenibilidad, ahorro, lucha contra la corrupción, el nepotismo, y el despilfarro político.

Volver a empezar, como titulaba Jose Luis Garci su laureada película, para una España políticamente más ambiciosa pero estructural e institucionalmente más modesta. Y que el café para todos sea, en efecto, para todos, no sólo desde el punto de vista legislativo sino tambien presupuestario, y todo ello sometido siempre a una gestión política, económica y penalmente responsable, que garantice que el que robe o administre mal se vaya a la cárcel  y devuelva lo robado.

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