lunes, 2 de abril de 2012

A LA LUNA DE VALENCIA


REFLEXIÓN: Cuando parecía que el tema de los trajes de Camps y sus conversaciones telefónicas que sonrojaron incluso al Presidente Fabra iban a cerrar esa fea página de corrupción que ha salpicado fatalmente a la imagen de la Comunitat Valenciana, dos nuevas noticias saltan a los titulares de portada de todos los medios de hoy: primero, la sonrojante implicación de la trama Gürtel y del ex Director General de Canal 9 repartiéndose 7 millones de euros del viaje del Papa a Valencia en el encuentro mundial de las familias y, segundo, la imputación de la ex-presidenta de las Cortes Valencianas, Milagrosa Martinez, y de la ex-consellera de Bienestar Social, Angelica Such, en la trama de financiación ilegal del PP valenciano. La pérdida del poder económico y financiero con los escándalos de Bancaja, Cam y Banco de Valencia, unido a la nula presencia de ministros en el nuevo gobierno de Mariano Rajoy, hace que el panorama de nuestra Comunidad sea verdaderamente siniestro y desalentador. Esconder la cabeza bajo el ala o intentar desdramatizar lo que verdaderamente merece la calificación, cuanto menos, de muy grave, no ayudará en nada a diagnosticar donde está el origen de la enfermedad que padece la sociedad valenciana que, a mi entender, no es otro que el bajo perfil de una clase política constituida en una casta tan intelectualmente mediocre como derrochadora, cargada de los típicos complejos de quien se sabe ignorante de los verdaderos valores que dice encarnar. Pero la verdadera culpa es nuestra, de los votantes, de la sociedad que la ha engendrado, incapaz de generar nuevas alternativas o de suministrarse mayores dosis de autoestima y ambición colectiva. Un pueblo de dame pan y dime tonto que, por el contrario, año tras año renueva la confianza en este ineficaz y caro duopolio que es la manifestación orgánica de un nuevo “Matrix” incapaz de resolver los problemas de la sociedad a la que domina y a la que engaña.

1 comentarios:

Juan, ¿y qué decir de las inversiones del gobierno central en la Comunitat Valenciana? ¡Un 34% menos en 2012 que en 2011! Y eso que ha cambiado el gobierno y ahora mandan los mismos en Madrid que en Valencia... ¿no será que nos venden una representatividad de los valencianos que no se corresponde en absoluto con la realidad? ¿No será que se saben tan ganadores, y a nosotros tan tontos, que no se preocupan ni un ápice, ya ni como práctica electoralista, por tenernos contentos y calladitos?

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